El natural makeup o también llamado “Makeup no makeup”, surge como respuesta a la preferencia por acabados casi imperceptibles en la piel. Esta tendencia utiliza fórmulas ligeras con toque sutiles de color. Aquí te contamos cómo realizarlo.
Preparación previa
Antes de realizar cualquier rutina de maquillaje, es importante contar con una piel que permita una mejor adherencia de los productos. El primer paso es aplicar algún limpiador facial para eliminar cualquier residuo o contaminante del rostro. Lo segundo es hidratar la piel con alguna crema o gel para evitar un maquillaje agrietado. El tercer paso es aplicar protector solar para proteger la barrera cutánea de los rayos UV.

Por otro lado, hay un paso más que esencial, antes de cualquier maquillaje. Se trata del primer, su función es preparar la piel y ayudar a que el maquillaje dure por mucho más tiempo, además, también es excelente para hidratar. Existen primers con diferentes texturas, ya sea a base de crema o gel, todos deben estar adaptados al tipo de piel. La mayoría opta por fórmulas que ayuden a disminuir la apariencia de poros abiertos, otros prefieren los que matifican la piel o los que sirven para darle “glow”.
Elección de la base
Para lograr un aspecto natural, lo mejor es optar por bases de cobertura ligera o las famosas “skin tints”, que son sueros o tintas con diferentes tonos, su cobertura es media y la fórmula es líquida. Incluso existen opciones adicionadas con ácido hialurónico para cuidar de la piel.

Como alternativa, el protector solar con color es ideal para el natural makeup, gracias a que protege la piel, mientras dan un toque de color. Lo recomendable es aplicar cualquier base o producto con una brocha o esponja húmeda para una mejor distribución y acabado.
Corrección mínima y precisa
El trabajo del corrector es cubrir solo aquellas zonas que necesitan cobertura extra. Se coloca sobre ojeras o marcas visibles en la piel, pero en una capa muy ligera con brocha, esponja o lo mejor, con el dedo anular para difuminarlo correctamente. De esa forma se logra un acabado uniforme.

En correctores también existen opciones con formulaciones ligeras para simplemente complementar el uso de la base. Aunque, también se sugiere el uso de corrector por sí solo para ni siquiera parecer que se está usando maquillaje.
Una mirada definida
En el área de los ojos, se puede seguir con el uso de máscara de pestañas pero en una sola capa, así se evitan grumos. Otra opción es el uso del rímel en tono café, que da una apariencia más sutil en los ojos. Asimismo, se pueden utilizar sombras en tonos beige, aperlado o café muy claro para brindar un poco de color en esa zona.

Para el marco de la cara, que son las cejas, lo mejor es optar por una técnica orgánica. Se logra usando gel o jabón para cejas, que permite fijar los vellos e incluso construir la forma de estas.
El pop de color para finalizar
Para las mejillas o pómulos, existen fórmulas en crema que se integran con facilidad y además, se pueden aplicar progresivamente, según el resultado que se desee. Los tonos suaves como el rosado o el durazno funcionan bien para agregar solo un toque de color en la zona. Para lucir algo más colorido, están los tonos rojizos, que aportan un aspecto parecido a pasar horas bajo el sol.

En el caso de los labios, lo mejor son los bálsamos con color que, a su vez, hidratan el área. También se recomiendan las tintas indelebles que prometen durar más horas. Los glosses o lip oils son alternativas para quienes buscan un acabado más brilloso en los labios.

El natural makeup es una técnica que se utiliza según los gustos personales, el tipo de piel o el resultado esperado. Algunos prefieren solo agregar color a labios y mejillas, otros eligen un look más completo con todos los pasos. La clave está en utilizar productos con fórmulas ligeras. Este estilo se mantiene vigente por su fácil adaptación y por su capacidad para integrarse a distintos tipos de rutina de maquillaje.




