Los rellenos faciales se han convertido en uno de los procedimientos más solicitados en medicina estética. Sin embargo, su uso correcto requiere conocimiento anatómico, criterio clínico y expectativas realistas. No todos los rellenos son iguales, no todas las zonas se tratan del mismo modo y la duración real dista mucho de lo que suele prometerse.
La clave está en entender qué se está colocando, dónde y para qué.
Tipos de rellenos faciales

Ácido hialurónico
Es el más utilizado por su biocompatibilidad y reversibilidad. Existen distintas densidades según la indicación: desde hidratación profunda hasta soporte estructural.
Hidroxiapatita de calcio
Se usa principalmente para estímulo de colágeno y soporte, con menor capacidad de corrección fina. No es reversible.
Poli-L-láctico
Actúa como bioestimulador. No rellena de forma inmediata, sino que estimula colágeno progresivamente. Requiere experiencia médica y buena selección del paciente.
El tipo de relleno debe elegirse según estructura, edad biológica y objetivo, no por moda.
Zonas donde se utilizan con mayor frecuencia

– Surcos nasogenianos
– Pómulos (soporte y proyección)
– Ojeras (solo en casos bien seleccionados)
– Mandíbula y mentón
– Labios (volumen o definición)
– Líneas de marioneta
Cada zona tiene riesgos, planos anatómicos y límites distintos. No todas las áreas toleran el mismo tipo ni la misma cantidad de producto.
Duración real de los rellenos

La duración depende de múltiples factores:
– tipo de producto
– zona tratada
– metabolismo del paciente
– técnica de aplicación
– número de sesiones previas
En términos reales:
– ácido hialurónico: entre 9 y 18 meses
– hidroxiapatita de calcio: 12 a 24 meses
– bioestimuladores: efecto progresivo y variable
La duración no es permanente ni uniforme.
Riesgos del sobreuso

El exceso de rellenos puede provocar:
– migración del producto
– distorsión facial
– aspecto pesado o inflamado
– deterioro del tejido a largo plazo
Por eso, la tendencia actual prioriza menos producto, mejor indicación y resultados armónicos.
El criterio médico como factor decisivo

Un relleno bien indicado mejora proporción, soporte y calidad del tejido.
Un relleno mal indicado envejece, distorsiona y compromete la salud facial.





