Entre los cientos de tratamiento estéticos, este en particular, toma terreno, gracias a que es un procedimiento que es apto tanto para jóvenes adultos, como para pieles maduras que buscan renovar su imagen, sin perder la forma inicial o base. La armonización facial es la perfecta opción si buscas potenciar tus rasgos naturales.
¿De qué se trata esta armonización?
La armonización facial es un procedimiento no quirúrgico para mejorar la forma, las proporciones y el balance del rostro. Es ideal para ajustar el contorno de ojos, suavizar las líneas de expresión, restaurar el volumen facial y dar un aspecto más armónico al área. Se trabaja principalmente en pómulos, en la mandíbula, el mentón, cuello, labios, así como la nariz. Todo en un mismo proceso estético.

Para la realización de este procedimiento, se aplican micro inyecciones en puntos específicos de la cara. Todo con el propósito de lucir un rostro con más equilibrio. Entre las sustancias que se usan para un mejor resultado, se encuentran el botoxy el ácido hialurónico.
- La toxina butulínica o botox, es la más usada para cualquier procedimiento estético facial. Funciona gracias a que inhibe el movimiento común de los músculos faciales, lo que provoca un relajamiento inmediato para el rostro, que por cierto, es temporal.
- El ácido hiaulurónico, por su parte, es un material de relleno muy versátil y seguro. Se inyecta para dar volumen en las áreas que han perdido soporte, como los labios o pómulos. Es ideal para un resultado más natural.
¿Cómo saber si soy candidato?
Antes del tratamiento, un médico especialista debe hacer una revisión detallada al rostro. Esto con el propósito de definir qué necesita cada paciente, desde la dosis, hasta evaluar si en realidad es factible para realizarse. En la valoración previa se analizan las proporciones del rostro, los ángulos de ambos lados, así como la forma natural de la cara. Además, es importante estudiar cómo se comporta cada músculo al gesticular, ya que influye para saber en qué partes se debe añadir volumen o en qué otras es mejor no hacerlo.

En esta etapa, el médico revisa si hay pérdida de soporte en algunas zonas, si existen hundimientos en la piel y la calidad de la piel, pues en ocasiones hay pieles muy gruesas que se resisten a cualquier sustancia. Las preguntas bases como alergias, tratamientos previos, enfermedades crónicas, también hacen parte de la experiencia. Toda esta información ayuda a crear un plan de armonización basado en la estructura natural del rostro.
Sumado a que la opinión del paciente es la más importante. Es esencial definir si realmente se necesitan rellenos, si las facciones son adecuadas, o si sencillamente se quiere un resultado mucho más visible que natural. Cualquier aspecto depende del gusto del usuario a realizarse el procedimiento.
El perfil perfecto para la armonización
La armonización facial es adecuada para todo aquel que busque mejorar su rostro sin la necesidad de pasar por una cirugía. Aunque no hay una edad exacta o certera, lo recomendable es a partir de los 20 años de edad y hasta los 50 años o más.

Este procedimiento es ideal para perfilar el rostro o para prevenir signos del envejecimiento. A medida que pasan los años, la armonización se convierte en un método para lucir mejor. Cada plan es personalizado, adaptado a la edad y al sexo del paciente.
Las lecciones a saber
Recuerda que para todo tratamiento, existe un método de cuidado. Los efectos de la armonización, aunque son prolongados, no son permanentes. Puede tener una duración de hasta 12 meses, en el caso del ácido hialurónico; la toxina botulínica dura aproximadamente 6 meses. Es por eso que se recomiendan ligeros retoques periódicamente para mantener los resultados y no perder la armonía.

La armonización facial es una herramienta factible para lucir un rostro con facciones equilibradas, sin modificaciones drásticas. Funciona bien cuando se analiza a detalle cada rasgo, sumado a productos o soluciones avaladas científicamente y la atención de un especialista en medicina estética.




