Hay días en los que correr se siente ligero y otros en los que mantener el mismo ritmo parece mucho más difícil. Aunque solemos atribuirlo al descanso, el estrés o el clima, existe otro factor que también puede influir en el rendimiento: el ciclo menstrual.
Las fluctuaciones hormonales pueden modificar la energía, la recuperación y la percepción del esfuerzo. Sin embargo, esto no significa que exista una fase “ideal” para entrenar. Cada mujer responde de manera distinta y conocer estos cambios permite adaptar el entrenamiento sin convertir el ciclo en una limitación.

¿Cómo influye el ciclo menstrual al correr?
A lo largo del mes, los niveles de estrógeno y progesterona cambian constantemente. Estas variaciones pueden hacer que algunas corredoras se sientan con mayor energía en ciertos momentos y con más fatiga en otros.
La doctora Alejandra Contreras Rendón, ginecóloga y obstetra, explica que las hormonas pueden influir en la forma en que una mujer experimenta sus entrenamientos, desde la energía disponible hasta la recuperación. Sin embargo, enfatiza que no existe una fase mejor que otra para hacer ejercicio, ya que cada cuerpo responde de forma diferente.
Qué ocurre en cada fase del ciclo
Menstruación
Correr durante la menstruación es seguro si el cuerpo lo permite. Incluso, para algunas mujeres, el ejercicio ayuda a aliviar molestias como los cólicos o la sensación de pesadez. Si ese día la energía es menor, reducir la intensidad también es una decisión válida.
Fase folicular
Después de la menstruación, el aumento de estrógeno suele asociarse con una mayor sensación de energía. Muchas corredoras aprovechan este periodo para realizar entrenamientos de velocidad, fuerza o mayor intensidad.
Ovulación
Algunas mujeres experimentan mayor vitalidad durante esta etapa, lo que puede convertirla en un buen momento para asumir nuevos retos deportivos. Sin embargo, la experiencia es completamente individual.
Fase lútea
En los días previos a la menstruación es común sentir más fatiga, inflamación o cambios de humor. Si el entrenamiento se siente más pesado, ajustar el ritmo también forma parte de una estrategia inteligente.

Registrar el ciclo también es entrenar
Así como muchas corredoras registran kilómetros, tiempos o frecuencia cardiaca, llevar un seguimiento del ciclo menstrual puede ayudar a identificar patrones personales.
Después de cada entrenamiento basta con preguntarse:
- ¿Cómo me sentí durante la carrera?
- ¿Cómo fue mi recuperación?
- ¿Tuve molestias como cólicos o inflamación?
- ¿En qué fase del ciclo estaba?
- ¿Qué diferencias noto respecto a semanas anteriores?
Con el tiempo, esta información permite comprender mejor cómo responde el cuerpo y tomar decisiones más conscientes sobre el entrenamiento.
Escuchar al cuerpo también mejora el rendimiento
El objetivo no es adaptar toda la rutina al calendario menstrual, sino entender que el rendimiento femenino no siempre es igual durante todo el mes.
Reconocer cuándo el cuerpo pide acelerar y cuándo necesita bajar el ritmo puede favorecer una mejor experiencia deportiva, reducir la frustración y fortalecer la relación con el ejercicio.
Una conversación que también llegará a las calles
Con esta misma filosofía se realizará Saba Corre Sin Tabúes 2026, una iniciativa que recorrerá Ciudad de México (9 de agosto), Monterrey (16 de agosto) y Guadalajara (23 de agosto) para promover una conversación más abierta sobre salud menstrual y ejercicio. Parte de las ganancias será donada a UNICEF para apoyar a niñas y adolescentes y contribuir a que vivan su ciclo menstrual sin barreras ni estigmas.
